martes, 25 de junio de 2013

BOLICHES, DUEÑOS ENRIQUECIDOS Y LA MENTIRA DE PUESTOS DE TRABAJO


“BOLICHES, DUEÑOS ENRIQUECIDOS Y LA MENTIRA DE PUESTOS DE TRABAJO” Por Héctor Moors De Asociación Civil “En Defensa Del Derecho De La Ciudadanía”

Domingo, 10 de Marzo de 2013 21:36 MCSanz

E-mailImprimirPDF

Por fin el municipio está tomando seriamente el “negocio de los Boliches” y la medida de no permitir su actividad dentro de la ciudad es un paso importante debido a que son actividades de “diversión” y atentan y afectan la vida de los vecinos de tal manera que es insoportable la vida al lado de estos pseudos emprendimientos, que en definitiva los dueños, o utilizan testaferros, o bien son empresarios que no necesitan de esta actividad para vivir. Tampoco tiene que ser justamente esta actividad para ser empresarios.

El vecino tiene derecho a vivir una vida en paz y tranquilidad, tiene derecho al descanso en los horarios que corresponden a las actividades normales de la vida. No tiene por qué soportar los desmanes de una parte de la sociedad creciente en actividades diferentes, las que deben ser desarrolladas en otros lugares destinados para tal fin. Y que merecen un verdadero estudio de su impacto en la sociedad y/o medio ambiente. No escrito, no permitido.

La familia tiene derecho a disfrutar de su vereda, de su ingreso a su garaje, a tener plantas, árboles y no tener que soportar los malos olores a orines, defecaciones, vómitos, a encontrar botellas, profilácticos, o ver actividades sexuales en sus ventanas o en sus  puertas, o bien sus veredas rotas por el enfrentamiento que se suceden fueras de los boliches, o bien los fuertes ruidos provocados por las motos, etcétera, etcétera. Sin dejar de mencionar que los concurrentes a estos lugares en su gran mayoría son menores de edad y no hay nadie que los controle.

Y los gobernantes con el verso de generar actividades con supuestas creaciones de fuentes laborales permitir y/o aprobar estas actividades que no tienen que ver con las actividades comerciales, son de diversión, merecen tratamiento especial,  o bien permiten actividades pocos claras que después se transforman en actividades que nada tienen que ver con el rubro para el que fueron aprobadas.

A estos atropellos,  se suman actividades de empresas que debido a la magnitud de su actividad o movimiento no debieron ser aprobadas, ni por excepciones dentro del ejido o radio de la ciudad, las que fueron aprobadas sin la debida consulta a los vecinos. Recordemos los municipios son de la comunidad.

Toda la actividad de un pueblo tiene que estar relacionado al sostenimiento de la  identidad,   y la comunidad es parte de esa identidad,  y las actividades vecinales y familiares en el centro no se deben destruir o perder por falta de visión de los políticos. La concentración de actividades en el centro  atenta contra la familia, contra la identidad, contra la misma economía y el uso racional de la energía, distribución de tráfico, etcétera, etcétera. La mejor distribución de los intereses de todos, la valorización, en igual medida, de los diferentes sectores de la ciudad que componen la sociedad,  es preservar esa identidad globalizadora, sino,  termina siendo un patrimonio de la delincuencia y de ciudadanos pasajeros de la ciudad quienes alquilan propiedades, oficinas y luego los fines de semana se van a lugares paradisiacos o bien donde todavía conservan la paz para las actividades familiares y de descanso. Esto uno lo ve en buenos aires donde de 9 a 17 horas hay una plena actividad y desde las 17 horas se transforma en un desierto de cemento y de actividades non tan santas.

Otro cuestionamiento,  son los edificios que,  también,  atentan contra lo razonable, contra la identidad de una comunidad y contradicen intereses de las personas y organizaciones  que, por un lado, defienden, por ejemplo a los animales,  y,  por otro,  los hacina, por ejemplo los perros. Las personas quieren vivir en un estructura de cemento y crían perros, animales que no tienen un simple arbusto y mucho menos espacio para hacer sus necesidades,  porque el edificio no contempla espacio verdes, fondos, para que  estos animales practiquen sus necesidades. Al contrario,  estos habitantes de  edificios, salen a la calle, donde parecen buenitos, pasean a sus perros ensuciando,  orinando y provocando olores en  paredes,  veredas, céspedes de los vecinos que prefirieron conservar su estilo de vida en contra del interés de vender su propiedad para supuestamente hacer un buen negocio.

Los municipios (tercer nivel estadual), donde la trilogía del terrorismo de estado (Jefe político, Juez y Policía) , son partícipe necesarios,  en esta ola de descalabro,   no debe fomentar vagancia,  proponiendo la instalación de boliches en cualquier lugar y en contra de la oposición de los vecinos, mas,  instalaciones de empresas de diversas actividades y que operan a toda hora en zonas de viviendas familiares.

Estos hechos ocurren y se afianzan por que el estado no interviene decididamente en defensa de las personas que contribuyen a sostenerla a través del trabajo y del pago de sus obligaciones tributarias, de tal manera que el pueblo siente que sostiene  un estado corroído por la inmoralidad y que fomenta la no laboriosidad, principal causa desestabilizadora de un sistema social ordenado que contenga a todos, siendo a la vez ese estado  participe activo y ejemplo de actos de corrupción.

La creación de puestos de trabajo no se debe hacer a través de clientelismo político,  ni el ingreso al estado indiscriminadamente, ni entregando grandes extensiones de tierras a empresas o personas, con la consecuente concentración en pocas manos del patrimonio de los ciudadanos. O aprobando actividades de diversión en zonas familiares, más allá de actividades comerciales.

En todo caso,  deben crear un barrio bolichero en la ruta o bien aprobar estas actividades en zonas muy alejadas del radio urbano y suburbano.

Será justicia,  cuando los políticos defiendan verdaderamente los interés de su pueblo en un contexto de preservar la identidad de comunidad, sino estamos perdidos.

Es necesario honestidad, respeto y laboriosidad. Una sociedad que no crece con principios y  valores mínimos, es una sociedad que va camino a la barbarie. Lo que no está escrito,  no está permitido.

 

http://noticiasdelparana.com.ar/portal/index.php/faqs/idiomas/14690-boliches-duenos-enriquecidos-y-la-mentira-de-puestos-de-trabajo-por-hector-moors-de-asociacion-civil-en-defensa-del-derecho-de-la-ciudadania.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada